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Los analistas coinciden: la divisoria emergente en el ciclo electoral de 2015 es la que contrapone la nueva a la vieja política. Una parte probablemente decisiva de la opinión pública (más urbana, más educada y más joven), tanto en la izquierda como en el centro, parece estar manifestando en las encuestas una motivación electoral prioritaria: arrinconar los hábitos corruptos y autoritarios enquistados en los partidos del régimen del 78. Los candidatos, tanto de los partidos de más reciente creación como de los hasta ayer hegemónicos (estos últimos a la desesperada), tratan de subirse al carro de la novedad. Pero, si escrutamos sus maneras y sus propuestas, ¿cuánto encontramos de genuina novedad y cuánto de marketing?

En la capital de la Plana, la única candidatura genuinamente renovadora que concurre a las elecciones municipales es Castelló en Moviment. De entrada, ni es un partido ni pretende serlo. Es un movimiento ciudadano al que cualquier persona puede incorporarse en cualquier momento. Toda la ciudadanía de Castellón está permanentemente invitada a la siguiente asamblea (se vienen celebrando una o dos al mes desde el pasado octubre). Solo hay que pasar sin llamar, tomar asiento, pedir la palabra y comprobar que la nueva voz será bienvenida y escuchada. A nadie se le pregunta de dónde viene. A los arribistas no hace falta, porque se les ve venir. Y tampoco a las gentes honestas y sensatas con auténticos deseos de transformar las cosas, porque lo que aquí importa, más bien, es dialogar con ellas acerca de dónde queremos ir y cómo recorrer juntos el camino.

Entonces, para participar en Castelló en Moviment, ¿da lo mismo ser de izquierdas, de derechas o de centro? Sí, da igual, si se tienen ganas de protagonizar un cambio en la política municipal, trasladándola de las élites a la ciudadanía, y se cree firmemente en la libertad y la democracia. Quienes hemos convergido hasta ahora en Castelló en Moviment provenimos mayoritariamente de diferentes sensibilidades de la izquierda. Son bastantes las personas que, además de participar en Castelló en Moviment, lo hacen también en Podemos. Y con los «podemitas», que han sido uno de los puntales de esta iniciativa, dialogamos constantemente los independientes, que haberlos, haylos, y las gentes que constituyen otro de los pilares de la agrupación: los activistas de los movimientos sociales surgidos del 15M, y, en particular, de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH): gentes bregadas en la lucha diaria por los derechos sociales y la dignidad de las personas. Nos unen, pues, dos horizontes y un método. Los horizontes son la regeneración política, por un lado, y la justicia social y la dignidad, por otro. Y el método para establecer nuestros objetivos concretos es el diálogo constante y horizontal entre individuos libres y responsables. Aquí únicamente vale la fuerza de los argumentos y, solo en última instancia, la de los votos.

Castelló en Moviment es el genuino representante de la nueva política en Castellón no solo por su proceder dialógico y horizontal, sino también, al menos, por otros dos motivos. En primer lugar, por la coherencia entre lo que hace internamente y lo que predica en el apartado de regeneración democrática y transparencia. Y, en segundo lugar, por su sistema de trabajo: aquí cuenta más quien más aporta (dedicación, compromiso, ilusión o talento) y no quien pretende mandar más. Porque aquí, de hecho, no manda nadie.

Salvador Seguí-Cosme y Ramón Feenstra son profesores de Sociología y de Ética, respectivamente, en la UJI, y miembros de Castelló en Moviment.